Y mientras espera, dibuja aviones en las nubes justo a las 10 de la noche, siguiendo la estela con sus manos, apagando los párpados para imaginarse a dónde irán a aterrizar. La recoge Selene. Y cuando los vuelve a abrir, el avión ya ha desaparecido dejando atrás a los rayos del sol, que horas después estarán siguiendo su rastro cabreados, pensando porqué los abandonó de esa manera. Sin saber que el avión ya esta de nuevo aquí. Pero esta vez se olvidó de volver con él.
Buen viaje.
