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Un blog en el que simplemente relatare lo que a mi mente le dé por imaginar =)
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La verdad del payaso

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18.7.12


Discutían desaforadamente. Sus palabras mordían el aire, arañándolo.
-¿Y tú? ¿Tú quién o qué te has creído que eres?  - Saltó él, exasperado.

- ¿Yo? Una caja de música, ¿y tú? – respondía ella, esta vez, con una completa serenidad y sin un atisbo de sarcasmo o ironía en su voz.

Él se quedó perplejo por la respuesta, totalmente inesperada. Se quedó callado mirándola inusitadamente sin saber que decirle o cómo rebatirle. Le había dejado fuera de juego con la mayor simplicidad posible y se dio cuenta de que, realmente, no valía la pena seguir discutiendo y menos, de esa manera.

Suspiró, y mascullando unas palabras murmuró:

- Yo… un tirano.


Publicado por Clow Ceridwen en 2:00 a. m. 2 comentarios    

Etiquetas: Otros

Correr

7.9.11

Correr.
Correr hasta al lado de un ciego
sentarme a su lado
y llorar...
él por no ver nada y yo, por verlo todo...

Correr.
Correr hasta encontrarme a un vagabundo
y tumbarme a su lado en los cartones sucios
y llorar...
él por no tener nada y yo
por no tenerlo tampoco.
Pero una extraña alegría aflora en su mirada.

Y volver a correr, hasta que no quede aire en mi interior;
y descansar a los pies de un angel de piedra erosionado por el tiempo en los confines de un recondito cementerio
que llora...
él por no poder sentir nada y yo
por sentirlo todo...

Publicado por Clow Ceridwen en 11:22 p. m. 3 comentarios    

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I wish be the moon tonight

6.8.11

Despertó. Dio un bostezo leve y se llevó las extremidades posteriores a los ojos cerrados un par de veces y estiró su cuerpo, desperezándose. Se lamió el hocico. No le dolió abrir los ojos, pues se encontraba en el mismo cuartucho de madera pequeño y oscuro que hace unos días. Entre cuatro paredes. Encerrado.

Cada vez (pues había perdido la cuenta) deseaba que no fuera real, que todo fuera un mal sueño, una pesadilla… pero nuevamente se encontraba allí, y el ansia le iba corrompiendo poco a poco por dentro. Le rugían las tripas.

Se incorporó, empezó a caminar de un lado a otro en ese lugar, inquieto, sin saber que hacer. Dio un par de vueltas sobre si mismo y se volvió a tumbar en el suelo, pero no podía estarse quieto. Intentaba hundir las garras en el suelo, pero era imposible… no había tierra, ni siquiera arena… era una superficie plana y lisa.

Volvió a levantarse, a olfatear, a escuchar… podía oler libertad cerca: tierra mojada, hierba, flores, incluso pequeños animales… podía escuchar grillos cantar, pájaros piando y revoloteando, incluso el pequeño curso de un arroyo cercano. Pero no sabía cómo obtenerlo.

Se aproximó a la pared más cercana, y elevándose sobre sus patas traseras, empezó a arañar las paredes, rápido, sin parar, con furia. La pared, ya desgarrada de otros intentos, escupía pintura y madera astillada. Se detuvo, cansado y desesperado. Le faltaba el aliento.
Caminó a lo largo de la habitación y ésta vez posó sus ojos en la puerta. Desde el extremo más alejado que podía estar de ella, cogió impulso y golpeó su lomo contra ella, una y otra vez, una y otra vez… pero no cedía. Posó sus patas delanteras sobre un tablón de madera que sellaba la puerta desde dentro (quizá se rompió en alguna otra ocasión) y la mordisqueó y arañó con rabia, la agarró entre sus fauces y tiró de ella un par de veces, pero solo consiguió arrancar una parte… un clavo saltó y sobresaltado, dio un paso hacia atrás.
Contempló la puerta maciza, respirando sin pausa, dándose cuenta de que aquello no había sido un gran logro, aun que un pequeño haz de luz se colaba entre unas rendijas.

Hastiado y cansado, se tumbó en el suelo de nuevo, dejando que el sol le cegara un momento, y se quedó allí, inmóvil, contemplando lo poco que podía observar del exterior.

Publicado por Clow Ceridwen en 8:57 p. m. 0 comentarios    

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Yo... ¿Soy yo? (Parte II)

25.1.11

PARTE II

[...] 


No recuerdo lo que el reflejo me enseñó, a partir de ahí tengo una laguna oscura.
Cuando abrí los ojos de nuevo, me encontraba otra vez tumbado en la misma cama de antes, rodeado de los mismos aromas y de las paredes de plaquetas y cortinas largas y blancas, con la puerta, ahora cerrada, del servicio al final del lado derecho de la habitación, y al lado izquierdo, una percha con algo que anteriormente debió de ser una gabardina, pero estaba desgarrada, y a su lado, una mesa en la que había encima ropa de varón, un manojo de llaves y muchos papeles esparcidos, uno me recordaba a los típicos de carné de conducir.

Instantáneamente, por puro instinto, mis manos se dirigieron hacia mi rostro, haciéndome sentir una quemazón horrible al contacto, parecida a aquella vez que estaba friendo un huevo en mi apartamento y me salpico aceite hirviendo a la mano y rocé con suavidad la llaga que había salido momentos después… pero bastante mas intenso y doloroso, casi inaguantable, perdurable…
Sin embargo, no noté ni piel, ni la curvatura de mi nariz, ni mis ojos… nada, solo una textura que bien me recordaba a una tela. Palpé, y pude comprobar que toda mi cabeza estaba cubierta por una fuerte capa de vendas que cubrían todo mi rostro, ni siquiera podía notar si debajo había algún resquicio de pelo capilar.

Me lleve, despacio, los dedos a mis labios, pero mis uñas chocaron contra los dientes. Me pasé la yema de uno de mis dedos con lentitud por toda la fila de dientes, dándome cuenta que había algún hueco. Asustado, escruté a mi alrededor y pude comprobar que estaba conectado a una maquina con unos tubos finos que llegaban hacia mi cama. Con mis manos los seguí, y comprobé, con cuidado, que estaban conectados por la zona dónde debería de estar mi nariz, pero solo pude distinguir dos orificios en la ¿Carne?

Comencé a llorar, primero despacio, luego sin poder parar, sin entender nada, frustrado, asustado… aterrorizado,  mientras todo mi cuerpo temblaba y sentía un dolor horrible de nuevo en mis costillas. ¿Qué estaba pasando? O… ¿Qué había ocurrido? Grité. Oí un pitido algo ensordecedor, parecido al que ponen en la televisión cuando alguien dice una palabra malsonante, pero constante y agitado, y de pronto entraron unas personas vestidas de blanco, seguidas de una mujer bastante hermosa que se llevaba las manos a la boca, con una expresión de terror y angustia en la cara que no recuerdo haber visto nunca antes y espero no volver a ver. Me desvanecí.

***

Hoy, es el primer día de mi vida. Creo que tengo 35 años, al menos eso pone en una hoja de partida de nacimiento que dicen ser mía, y debo de llamarme Mike, ya que es el nombre con el que se dirigen a mí las personas que me rodean, pero yo no conozco a ninguna de ellas; me siento como un niño pequeño perdido en un centro comercial o en pleno Michigan.







FIN

Publicado por Clow Ceridwen en 1:14 p. m. 1 comentarios    

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Yo... ¿Soy yo?. (I)

15.1.11

PARTE I


Hoy, es el primer día de mi vida. Creo que tengo 35 años, al menos eso pone en una hoja de partida de nacimiento que dicen ser mía, y debo de llamarme Mike, ya que es el nombre con el que se dirigen a mí las personas que me rodean, pero yo no conozco a ninguna de ellas; me siento como un niño pequeño perdido en un centro comercial o en pleno Michigan.

Tenía todo el rato la sensación de que era como un fantasma, un mero cuerpo traslucido e irreconocible, sin forma, aun que cierto es que me miraba las manos y veía que eran de carne y hueso, como las de todo el mundo, claro…dejando aparte lo plagadas de cicatrices que estaban, aun que no sabia decir si realmente eran las mías… Aun que era un echo… ¿Me explico?

Con la partida de nacimiento en el bolsillo de una especie de pijama blanco bastante fino para mi gusto, adjunta con una fotografía de un hombre sonriente, el pelo corto azabache y unos ojos verdes intensos, fotografía de la persona que supuestamente era “yo”, y que debía de ser yo, me dirigí, arrastrándome por la cama primero, mientras sentía un agudo dolor de cabeza que se me clavaba en las sientes, intensificado por el resplandor de las bombillas de flexo que radiaban contra las paredes de plaquetas de mármol, y un dolor indescriptible por mis costillas incluso cuando respiraba, hasta el final de la cama, envuelto por un aroma cargado de medicina y a el típico olor de anciano. No me preguntéis como llegué al suelo, ni tampoco como llegue al servicio que había dentro de esa misma habitación extraña llena de artilugios que supongo una persona “normal” no tiene en su casa habitualmente. Si os puedo decir, sin en cambio, que no pude levantarme del suelo tan fácilmente: Mis propias piernas, que estaban allí, anexas al resto de “mi” supuesto cuerpo, no respondían, así que me aferré con mis manos entumecidas al borde del lavamanos y me impulse hacia arriba, mientras me temblaban los brazos del esfuerzo y sentía una fatiga que hacía que mi caja torácica estuviera siendo atravesada por agujas largas de ganchillo, y una gota de sudor me resbalaba por la frente cayendo por el rabillo del ojo, como si fuera una lágrima perdida, tan perdida como estaba yo en ese momento. Haciendo acoplo de unas fuerzas que sinceramente, no se de donde salieron (debe de ser instinto de supervivencia) logré incorporarme con los brazos, cargándolos del peso del resto de mi cuerpo (ya que mis piernas seguían sin responder) y dejé caer sobre el frío, duro y húmedo mármol la mitad de mi cuerpo durante unos instantes, mareado, dejándolo reposar, cerrando fuerte los ojos a causa de ese dolor de cabeza que me aplacaba los pocos sentidos que pudieran seguir conmigo.

Tras unos minutos, o segundos que parecieron minutos, abrí los ojos… despacio, acostumbrándome de nuevo a tenerlos abiertos, y al repentino aguijonazo que sufrí de nuevo en mis sienes. Con la visión algo borrosa y mi pecho a punto de estallar, dirigí como pude mi mano más que temblorosa hacía el bolsillo del pijama para extraer “mi” partida de nacimiento.

Erguí un poco más el resto de mi cuerpo, no me preguntéis como, pues ni yo mismo lo se, para dejar “mi” cara a la misma altura del espejo que había colocado justo enfrente en la pared.

Mi mente parecía una especie de remolino y mis ojos estaban decididos a no dejarme ver con claridad. Con mi antebrazo, me sequé la frente perlada de gotas de sudor.

Levanté mi mano con aquel folio apretado en mi puño, pero el constante temblor no me dejaba reconocer esa cara tan desconocida de la imagen. Furioso ante mi debilidad e impotencia, estampé el folio contra la pared a escasos centímetros del cristal, sujetándolo con la palma de mi mano contra ella, divisando de nuevo, ya con sorprendente claridad, el rostro de ese hombre al que yo nunca había visto pero que era “yo”; y sin pensármelo más veces, dirigí mi mirada hacia el espejo...



(Preguntas:  http://www.formspring.me/ClowCeridwen )

Publicado por Clow Ceridwen en 2:04 p. m. 0 comentarios    

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9.12.10

Tenía una sonrisa para todo el mundo, menos para ella misma. Y no os creáis que ella era todo falsedad, no, simplemente le desaparecieron las ganas; la nostalgia, quizá, que la hundía como un yunque atado a un pie en el fondo de un océano de recuerdos y dudas.
Pero … ¿Por qué no hacer feliz a los demás?



(Preguntitas: http://www.formspring.me/ClowCeridwen )

Publicado por Clow Ceridwen en 7:33 p. m. 1 comentarios    

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12.11.10

... Tú eres como aquel puto tornado que arrasó e hizo volar por los aires la casa de aquella niña de trenzas rubias que vivía en Kansas... ¿Dorothy? ...
...Y yo soy como la puta Bruja Mala del Oeste que se quedó atrapada debajo de los cimientos ...

Publicado por Clow Ceridwen en 12:06 a. m. 0 comentarios    

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24.7.10

... Mi mejor canción ...
                               ... Los latidos de tu corazón.

Publicado por Clow Ceridwen en 4:23 a. m. 3 comentarios    

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Dibuja aviones en las nubes

21.6.10


Cierra los ojos, fuerte. Aprieta los dientes cuando los abre. Ve películas que no cobran sentido y lee cuantos libros quiere para no pensar. Recuerda. Pero no llora. No quiere volver a beber ácido y sentir como quema el adiós en el estómago. No quiere permitir dejar que esas sonrisas se tornen amargas. Porque no es un adiós. Es un hasta pronto.
Y mientras espera, dibuja aviones en las nubes justo a las 10 de la noche, siguiendo la estela con sus manos, apagando los párpados para imaginarse a dónde irán a aterrizar. La recoge Selene. Y cuando los vuelve a abrir, el avión ya ha desaparecido dejando atrás a los rayos del sol, que horas después estarán siguiendo su rastro cabreados, pensando porqué los abandonó de esa manera. Sin saber que el avión ya esta de nuevo aquí. Pero esta vez se olvidó de volver con él.


Buen viaje.

Publicado por Clow Ceridwen en 11:36 p. m. 0 comentarios    

Etiquetas: Otros, RE

9.6.10



Hoy
me volví a mirar en el espejo

y sigo sin reconocerme...
¿Quien será la extraña
que mira el reflejo de unos ojos sin fondo?
¿Quien será el idiota que se atreva...
a darme un abrazo fuerte y afrontar lo que verá en el cristal reflectante?





Publicado por Clow Ceridwen en 3:24 p. m. 1 comentarios    

Etiquetas: Otros, RE

1.6.10

Me encantan las duchas relajantes de agua caliente por las mañanas.
Me quitan el olor a muerto de encima.

Publicado por Clow Ceridwen en 2:30 p. m. 3 comentarios    

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La ladrona de almas

27.5.10

                                               





Me gusta robarle a la gente trocitos de alma, desde la distancia y sin que se den cuenta. Plasmar unos segundos de un capítulo de sus vidas que para ellos, quizás, no sea importante, pero mis ojos han sido capaces de ver lo hermoso que hay en él. Clic

Tengo una colección de miradas huidizas, de sonrisas cómplices, de gestos de admiración o concentración frente a algún libro, de felicidad de una madre, de paz sobre la hierba o en cualquier lugar bañado por el sol, de ojos tristes, de sonidos de besos, de ojos curiosos de un niño ante todo. Vidas. Almas. Clic.

Mientras mi mente grita: ¡Patata!
Clic.




                              

Publicado por Clow Ceridwen en 2:57 a. m. 5 comentarios    

Etiquetas: Ladrona de almas, Otros

Ongaku

13.5.10




La encantaba sentir el roce de las cuerdas de acero en los dedos, incluso el dolor de las llagas de después y ver como la dejaban marcas lineales surcándole la piel. Observar cómo los folios se iban desplazando lentamente hasta caerse al suelo por el retumbar de las ondas y, sobretodo, sentir cada nota musical en el estómago, como un golpe de calor extraño sacudiéndole las entrañas, como sonido que empuja por salir. Sobretodo la vibración de la nota RE, que la hacía encoger el estómago, pero de una manera placentera.

Porque hay cosas que no se pueden decir ni con todas las palabras del mundo, aunque tu profesor de lengua se empeñe en hacerte creer que si cuando le dices que no sabes como explicar algo. Porque hay cosas que una cámara fotográfica no puede captar, ni podrá hacerlo nunca. Porque hay cosas que solo se pueden decir con la Música.

Te estoy hablando de sentimientos.

Y sobretodo le encantaba sentir la paz de su ser cuando pulsaba las cuerdas sin parar, aunque las yemas de los dedos le ardieran y estuvieran al rojo. Esa descarga de adrenalina, o de nervios, o de lo que sea. Nada importaba ya. Desconectaba. Flotaba.

Todo desaparecía y solo existían ella y ella. Ella y la música.
Solo la Música.




Publicado por Clow Ceridwen en 12:41 a. m. 4 comentarios    

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The sweet Alice

26.4.10





Viento cálido que susurraba palabras ininteligibles. Flores altas y delgadas con rostros dormidos. Ruidos provenientes de criaturas que seguramente no conocía. Crujir de hojas secas bajo su cuerpo. Humo en el aire. Sabor amargo de “Drink me” en la boca. El pelo rubio y ondulado librado de la cinta que le apretaba el moño al cráneo. Sonrisas de gato en la luna.


Con su vestido nuevo echo a su nueva medida, corrió ante una bestia sin saber por qué la perseguía. Corría y corría sin detenerse, haciéndole de pronto caso a su locura y parando de pronto frente a el. “No puede hacerme daño, es un sueño, es un sueño…” Se repetía una y otra vez, incluso cuándo llegó a sentir su aliento nauseabundo inundándole las fosas nasales y le arañó con sus grandes zarpas su brazo derecho, marcándola con una herida que poco a poco se iría tornando negra. Volvió a hacerle caso al poco sentido común que podía permitirse allí, en ese lugar desconocido de “su mente” y corrió.

Retumbar de trompetas. Naipes rojos. ¿Naipes rojos? Gritos: ¡Que la corten la cabeza! Risas nerviosas de algún loco más que ella con un sombrero extraño sobre su cabeza, acudiendo en su ayuda.  “Alicia, llegas tarde, ¿Lo sabías? Traviesa…”Al final de la carrera con la bestia extraviada: La mirada cálida de la reina de nieve, con su espada gélida posándola en sus manos temblorosas, pero la recibió con una seguridad que no sabía de dónde provenía, como la de alguien que sabe que tiene que hacer algo pero la diferencia era que ella no sabía el qué.

El terreno se convirtió de pronto en un inmenso tablero de ajedrez, ella: una guerrera cayendo de bruces contra el suelo, el escudo lejos de su vista. Sobre ella: Galimatazo.
Galimatazo.
“Tus seis cosas imposibles antes de desayunar… vamos… ¡Enuméralas!”
Entrechocar de espadas a su alrededor, acero contra acero, gritos contra gritos, el rugir de los desgarros, el olor de la muerte.


“ Uno: La poción que te hace encoger ”
“Dos: La tarta que te hace crecer”
“Tres: Los animales hablan”
“Cuatro: Los gatos se evaporan”
“Cinco: El pais de las maravillas existe”
“Seis:… Puedo matar al Galimatazo”
Y su cabeza rodó por el suelo. La partida de ajedrez terminó. Y ella bebió su sangre y…


Se “despertó” sobresaltada en mitad de la noche, con la piel perlada de sudor frío y sintiendo un calosfrío trepándole por la espina dorsal. De nuevo las pesadillas. Creía que iba a volverse loca, que, más bien, ya estaba loca… Aunque su padre siempre le había dicho que los locos y los majaretas eran las mejores personas que existían, así que al menos eso la tranquilizaba; y la enseñó a huir de esos sueños pellizcándose en un brazo, por ejemplo. Pero sintió un extraño escozor en el brazo, y descubrió asombrada una herida que no tenía antes, la herida de la bestia que la perseguía. Y entonces comprendió. Esta vez no había sido un sueño. Comprendió su quinta cosa imposible de antes de desayunar: El país de las maravillas existe.

Publicado por Clow Ceridwen en 1:06 a. m. 2 comentarios    

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16.4.10

- Me frustra el echo de que a veces llego a arrepentirme de todo, aunque en el fondo sé que, quizás, seguramente... no me equivoqué. Pero no puedo evitar pensar que soy idiota. Que FUI una idiota.

- ¿Por qué dices que eres idiota? - Pregunta la parte enterrada de mi subconsciente, con su voz y no con la mía. Su voz...

- Porque no puedo olvidarlo(te). Porque me sigues taladrándo por dentro y ahora mi corazón es como un queso gruyere. Y mi mente es como una puta bomba de autodestrucción y tu pulsaste el botón rojo.

Publicado por Clow Ceridwen en 5:01 p. m. 4 comentarios    

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Preguntas sin respuesta

15.4.10


.... ¿Por qúe? ¿Por qúe? ¿Por qúe? ¿Por qúe? ¿Por qúe? ....

Escuchaba lamentar entre sollozos estridentes a una niña pequeña, muy pequeña, demasiado pequeña para que pudiera comprender esa carniceria, aun que ciertamente, ni una persona adulta podría hacerlo, con su voz temblando, como si buscara a alguien (seguramente a sus padres) entre tanta desesperación.

.... ¿Por qúe? ¿Por qúe? ¿Por qúe? ¿Por qúe? ¿Por qúe? ....

Repetía, una y otra vez, una y otra vez... con voz desgarrada, hipándole la voz de tanto llorar; y yo solo podía escucharla tirado en el suelo, sin poder hacer nada por ella, por consolarla, por ayudarla, por protegerla, sin poder moverme, con mi cuerpo rígido, sientiendo cada vez más moscas posandose sobre mis dedos y mi nariz, y la piel cada vez mas helada y la sangre que antes corría caliente por mis venas cuagulandose por segundos.

¿Por qúe? ¿Por qúe? ¿Por qúe? ....

Y escuché algo más... botas, muchas botas, acercándose deprisa pero con cautela, pasando unas rozandome los brazos, sintiendo unas manos que tiraban de mi pelo y unos ojos clavandose en los mios abiertos que ya no podían ni pestañear, escudriñándome, cerciorandose de algo, diciendo palabras en una lengua extraña que no podía comprender, otras botas pasando por encima de mi, pisándome, aplastandome el cráneo contra el suelo y resquebrajándolo. Y ahora solo puedo escuchar un pitido ensordecedor y ecos a lo lejos...

La niña dejó de repetirse esa pregunta sin respuesta, pasó a dar un grito de pánico. Estruendo de piel chocando bruscamente contra piel. Grito de dolor y de miedo. Ruido de la ropa al rasgarse. Empujón. Alarido. Golpe contra la pared. Armas. Llanto de impotencia. DISPARO. Olor a sangre. No más llanto. Golpe contra el suelo. Risas, risas, risas.... Cuerpo siendo arrastrado. Olor a muerte.

Silencio.
Gritos lejanos.
Explosión.
Silencio.
Silencio.
Muerte.
Silencio.


Y cada una de mis lágrimas secas se preguntó: ¿Por qúe?

Publicado por Clow Ceridwen en 1:39 a. m. 3 comentarios    

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Deseo prohibido... Deseo enfermo.

13.4.10

- Porfavor, July, por favor, acepta esta foto y dime que no eres tu la niña que sale desnuda, porfavor.

July hablaba con Fede, su amigo de treinta años que la sacaba veintiuno, pero la edad nunca le importó para hacer nuevos amigos, y nunca se lo comentó a sus padres por si no la dejaban nunca más hablar con él, eso le advirtió él ....

- Fede, ¡No voy a aceptar ninguna foto así! Pero puedes estar tranquilo, yo nunca me he echo ninguna foto desnuda.

- Por favor, July ¡Hazme el favor! Es que se parece tanto a tí .... sentí pánico al verla, siento pánico de pensar que alguien te ha podido sacar una foto sin que te des cuenta y mandarla por internet... ¡Por favor, July! Por favor, ¡Aceptala!

- Esta bien ....

Y July la aceptó, para que su amigo Fede se quedara tranquilo... bien sabía que la chica de la foto no sería ella, de echo, no se parecían casi en nada.

- No, Fede, no soy yo ... ¿Tranquilo?

- No, no .... ¿Podrías hacerte una tu y enviarmela para cerciorarme?

Publicado por Clow Ceridwen en 2:01 p. m. 7 comentarios    

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6.4.10


Mi abuelo me dijo que era un vestido para hacer el amor ... de esos que tu hombre te ve puesto y te lo arranca enseguida para hacerte suya.

Publicado por Clow Ceridwen en 1:33 a. m. 1 comentarios    

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...¿Por qué? ....

26.3.10

Y esta noche, aquél muro que tanto tiempo me costó empezar a construir, unificar y hacer crecer poco a poco, las pocas y últimas rocas que quedan en él se desplomarán sin poder evitarlo ...

¿Cómo es posible que la vida dependa de un hilo? ¿Cómo es posible ... que algo que parece tan fuerte, rígido e irrompible como lo puede parecer un muro de roca y cemento, pueda destruirse de un momento a otro? Algo, dentro de esa estructura, quedó mal forjado... Un error, por cual pequeño pueda parecer, en un futuro puede significar bastante...
                                                                                                        Lilith




Terminó su lectura de cada noche, cerró el pequeño cuaderno oscuro con candado, y dejándolo sin más en su regazo apoyó su cabeza cansada en la ventana, como hacía amenudo...pero esta vez era diferente, esta vez aguardaba aquél amargo momento... contemplando la luna... grande, blanca, brillante, como pocas veces había visto y como nunca volveria a ver.

Sí... La lectura que acababa de leer era el relato de su propia vida.

Cerró los ojos y, su muro, finalmente, se desplomó....






"Desde la oscuridad de mi nueva "Vida" puedo escuchar tu voz, lejana... y una sonrisa se dibuja en mis facciones al escuchar aquella palabra provenir de tu boca:     "Te Quiero".

Publicado por Clow Ceridwen en 2:54 a. m. 2 comentarios    

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Parece ser ...

22.3.10

Parece ser que nunca se me dieron bien las palabras que pueden oírse... o solo lo parece.
Soy una persona de pocos sonidos que puedan emitirse a través de la boca, me gusta más escuchar las que dejan escapar los demás ... a veces porque quieren y otras veces sin querer; y esas son con las que más se aprende como es cada uno, con las que salen atropellandose con los dientes y chocando contra los labios, haciendo que te lleves una mano a la boca y hacerte pensar "¿Porqué he dicho esto?".

Por eso mismo, parece ser que nunca se me dieron bien las palabras que pueden oirse ... o solo lo parece. No me gusta que la gente me conozca en profundidad, me hace sentir desnuda... pero soy observadora, se me da bien escuchar y pienso que es mejor que conozca a los que me rodean (solo a los que me rodean). ¿Puede sonar egoista? No creo que sea así ... yo no obligo a nadie a que deje salir sonido de sus cuerdas vocales, ¿Sabes? ... yo prefiero vestirme con la ropa de la prudencia y sellar mis labios... aunque soy humana, y generalmente las palabras que suelen salir de mi son las que más calladas se deberian de quedar... esas que os dije antes que salen atropellandose con los dientes y chocando contra los labios, que en efecto son las que se dicen sin pensar, producto de la rabia, la angustia, la emoción,la tristeza, la alegria...pero nadie es perfecto ¿Verdad? Y encuentran un poco de "La verdad del payaso".

Así que dicen y digo de mi que soy una persona, como habréis podido comprobar, bastante callada; les cuesta hacerme hablar, pero a veces lo consiguen, creedme...


De todas formas, parece ser que nunca se me dieron bien las palabras que pueden oírse... o solo lo parece... así que prefiero ... ESCRIBIRLAS... aunque tampoco se me halla llegado a dar bien.

Publicado por Clow Ceridwen en 1:44 a. m. 0 comentarios    

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