La encantaba sentir el roce de las cuerdas de acero en los dedos, incluso el dolor de las llagas de después y ver como la dejaban marcas lineales surcándole la piel. Observar cómo los folios se iban desplazando lentamente hasta caerse al suelo por el retumbar de las ondasy, sobretodo, sentir cada notamusicalen el estómago, como un golpe de calor extraño sacudiéndole las entrañas, como sonido que empuja por salir. Sobretodo lavibraciónde la notaRE, que la hacía encoger el estómago, pero de una manera placentera.
Porque hay cosas que no se pueden decir ni con todas las palabras del mundo, aunque tu profesor de lengua se empeñe en hacerte creer que si cuando le dices que no sabes como explicar algo. Porque hay cosas que una cámara fotográfica no puede captar, ni podrá hacerlo nunca. Porque hay cosas que solo se pueden decir con laMúsica.
Te estoy hablando de sentimientos.
Y sobretodo le encantaba sentir la paz de su ser cuando pulsaba las cuerdas sin parar, aunque las yemas de los dedos le ardieran y estuvieran al rojo. Esa descarga de adrenalina, o de nervios, o de lo que sea. Nada importaba ya. Desconectaba. Flotaba.
Todo desaparecía y solo existían ella y ella. Ella y la música. Solo laMúsica.
La mujer de la foto sonreía, pero en su mirada se reflejaba el dolor. Felicidad finjida. Labios sujetados por grapas invisibles a cada lado de sus mofletes marrón viejo. Porque la antigüedad de la fotografía con sus esquinas como quemádas no dejaba el paso al color.
Quizás ella estuviera llorando en silencio el gruñir de su estómago vacío, o un amor perdido en la guerra, mientras esperaba su regreso intentando parecer fuerte ante los demás.
Sí, seguramente, fuera eso. Pero a pesar de todo:Sonreía.
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Minicuento para un concurso. Deseadme suerte :)
... No quiero estar ni un momento lejos deTI ... ... Quieroque nuestras narices se rocen ...
Lo último que puede perder un payaso es susonrisa. Si la pierde, lo ha perdido todo. Y su existencia se tornará a limitarse en tardes soleadas y tristes buscando la mísera compañía de su propia sombra, en sueños con globos decoloresen sus manos, en buscar la sonrisa de algúnniñoque pasara por su lado y se detuviera por su gran sonrisa roja, por cambiarle el agua a laflorde su peto de colores por no ser nunca utilizado para la clásica broma, con el estómago vacío por no poder llenarla derisasde gente pequeñita y de personas grandes con arrugas en la cara también, de ir a la tintorería dos veces por semana porque su ropa está deprimida y tiene que volverla de color, y por cubos derubiksin resolver, sin tener a nadie que le ayude a hacerlo.
No, un payasono puede vivir en soledad. Un payaso se sustenta de tu risa, de tu ilusión y de tus ganas de ver que es capaz de hacer. Si no tiene a nadie con quien jugar, entretener o hacer sonreír, se le borrará la suya propia y…lo último que puede perder un payaso es su sonrisa. Si la pierde, lo ha perdido todo.
En unos segundos la habitación podía verse en sombras como segundos más tarde el sol se estrellaba contra sus ojos haciendo que tuviera que cerrarlos para, segundos más tarde, volver a abrilos y ver la habitación de nuevo en sombras y….
Todo dabavueltas, yvueltas, y másvueltas…..
Sentía los primeros rayos de vida caliente (después de esos días de tormenta) que se lograban meter a hurtadillas por las rendijas de su ventana calentándola un poco las piernas desnudas, mientras éstas, posadas en los apoyabrazos de su silla giratoria y suspendidas por el otro extremo, giraban a su son, mientras apoyaba su espalda en el otro apoyabrazo y echaba la cabeza hacía atrás, dejando que su larga cabellera negra y mojada cayera casi rozando el suelo, y sus ojos se perdieran en la espiral pintada en su techo haciendo que se mareara por momentos.
En un arrebato de furia inconsciente, frenó de golpe con los piés y tiró con todas sus fuerzas el chupa-chus de limón contra el suelo haciéndolo saltar en pedazos, y respiró honda y rápidamente, a la vez que juntaba el dedo pulgar con el índice de su mano izquierda y los separaba poco a poco, dejando que se despegaran lentamente de la pegajosidad del caramelo, como si aquello pudiera tranquilizarla.
Y sin pensarlo demasiadas veces, se impulsó con todas las fuerzas que pudo y elevó las piernas apoyándolas de nuevo, cerrando sus ojos y notando como iba cambiando de sol a sombra sobre sus parpados, y ella solo queríagritar, gritar, gritar.
Mientras todo dabavueltas, yvueltas, y más vueltas…. Como si aquello pudiera tranquilizarla. Rye sabía que NO.
♫ Y cuando cierro los ojos, todo mi mundo da vueltas... Intentare poco a poco, recuperar la cabeza... ♫